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La familia es el primer lugar de pertenencia, a través de esta pertenencia vamos construyendo nuestra identidad, es un proceso que comienza en la infancia y que va consolidándose a lo largo de diversas etapas en nuestra vida:

En la infancia, se produce la primera transmisión identitaria por parte de la familia a la que pertenecemos. De este modo, sabemos de dónde venimos. Esta transmisión no procede solamente de nuestros padres, sino de todos los antepasados que forman parte de nuestro árbol genealógico.

En la adolescencia es cuando se produce la construcción de la identidad individual, nos vamos diferenciando de la familia de origen a través de la relación con los iguales, de esta manera establecemos una comparación que nos va permitiendo vernos diferentes de nuestra familia, esta individuación produce normalmente una crisis en la familia que le obliga a adaptarse a la nueva realidad.

Cuando esta identidad individual ya está consolidada buscamos compartirla con otras personas, construir un espacio común basado en algo valioso que nos une, surge entonces una nueva pertenencia identitaria que es la pareja

El ciclo comienza de nuevo cuando la pareja tiene hijos y la transmisión continua a lo largo de las generaciones.

"Cuando dos personas forman una pareja unen dos tribus, dos líneas ancestrales, dos familias originales con sus códigos, reglas, costumbres y creencias. Es muy frecuente que cuando dos personas entran a disputar en la pareja, sus posiciones vengan de sus lealtades con sus familias originales o de su creencia, quizá no confesada, de que su familia es mejor que la de su pareja. Lo cual es un atentado grave para la relación puesto que la pareja se funda en la igualdad, e igualdad significa que aún diferentes no hay mejores ni peores." Joan Garriga

El abordaje sistémico aclara el origen de muchos de los conflictos emocionales, algunos pueden proceder de situaciones que siendo conflictivas o destructivas, se han normalizado dentro del ámbito familiar. Es por ejemplo el caso de familias donde la violencia se ha banalizado asumiéndose como un funcionamiento normal, en estos casos es muy probable que los hijos maltraten o sean maltratados sin tener mucha conciencia del daño.

Cuando se está atrapado en conflictos familiares del pasado, una terapia con un enfoque sistémico que vaya más allá del individuo aislado, va a permitir descubrir y hacerse cargo de las consecuencias que esas vivencias han tenido para él, e intentar resolverlas e integrarlas mediante terapia individual.

Al abordar un problema presente teniendo en cuenta la relación que tiene con hechos del pasado, estamos liberándonos poco a poco de sus consecuencias, llegará un momento en que podamos poner más conciencia en lo que realmente sucedió, para sanar las heridas y continuar avanzando, libres de una pesada carga.

"No conozco un valor mayor que el necesario para mirar dentro de uno mismo" Osho