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Existe un antiguo y conocido relato, que se titula: Sabiduría indígena. Dice así: Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida.

Él les dijo: "¡Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí!... ¡es entre dos lobos! Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, egolatría, competencia, superioridad". "El otro es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, dulzura, generosidad, benevolencia, amistad, empatía, verdad, compasión y fe". Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de todos los seres de la tierra.

Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo: "¿Y cuál de los lobos crees que ganará?".
El viejo cacique respondió, simplemente... "El que alimentes." Puede resultarle útil para aprovechar mejor las reflexiones que presentaré a continuación observar qué siente ante este relato y qué reacciones le inspira.. .

Este cuento es un muy buen ejemplo que muestra la actitud que surge cuando uno cree que el problema existencial humano es la batalla entre dos fuerzas opuestas y antagónicas entre sí: el bien y el mal, y que la solución es procurar el triunfo de una sobre otra.

Si como dice el texto el logro depende de quien sea el alimentado y alimento al lobo del amor, la alegría, la bondad, etc. se desprende que el destino del otro, el de la envidia, el resentimiento, el orgullo, etc. es ser hambreado hasta que se debilite y muera de inanición.

El triunfo de un lobo sobre el otro en esta batalla es lo que se presenta como la solución. Y, paradójicamente, es esta creencia la que genera el problema.

Es necesario cambiar la metáfora de dos lobos en lucha por otra que refleje mejor la esencia del funcionamiento psicológico. Entiendo que se aproxima más a ello el símil de la salud y la enfermedad. Imaginemos que pensara que a la salud la voy a cuidar para que se mantenga y a la enfermedad la voy a desechar y no voy a escucharla porque es enemiga de la salud. Obviamente la enfermedad no va a cesar por ese camino. Cesa cuando se le brinda el cuidado especifico que como tal requiere.

Pensemos por ejemplo en la envidia. No es que ella intente destruir el logro del otro por la esencia destructiva de "lobo malo" que la anima. Lo que en realidad intenta la envidia es suprimir un contraste insoportablemente doloroso entre lo que percibo del otro y mis propias carencias y deseos insatisfechos que imagino que nunca voy a poder realizar.

Cuando me centro en cuáles son esos deseos y cómo instrumentarme para realizarlos, la vivencia original de dolor y envidia se transforma en pasión constructiva.

Cuando aprendo a brindarle a mí parte rechazada el trato que ella ha descubierto que necesita es cuando accedo genuinamente a la experiencia de la autoasistencia psicológica, que transforma sin dañar.

En la medida en que se reconoce esta dimensión más honda de la naturaleza humana surge entonces un nuevo diálogo entre el anciano cacique y sus nietos, acerca de la vida.

El les dirá: ¡Una gran confusión está ocurriendo dentro de mí!...... ¡es entre dos lobos! Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, avaricia, arrogancia, resentimiento, orgullo, egolatría, superioridad. El otro es bondad, alegría, paz, amistad, amor, esperanza, serenidad, verdad, compasión y fe. ¡Son tan distintos que ellos se sienten ajenos entre sí y están lanzados al combate...! Esa misma confusión está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de todos los seres del planeta.... Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo: ¿Y cómo termina esa confusión y esa batalla? Recordándoles que la pelea no es la solución porque, aunque parecen muy distintos, ellos son como los dos costados del mismo cuerpo y comparten la misma esencia. Y esa esencia es el amor .

Autor: Dr. Norberto Levy .- La sabiduría de las emociones